Su verdadera misión es la de vigilar las manadas de
bovinos, pero por su potencia física e inteligencia,
además se le ha empleado para rescatar heridos en
los campos de batalla, siendo también empleado como
formidable perro de guarda y de familia Alegre
y lleno de actividad, el Boyero de Flandes es
inteligente y audaz, dócil y un gran vigilante,
siendo esta la forma de demostrar la fidelidad que
siente hacia sus dueños. Es fuerte, robusto, vital y
le gusta aprender. Posee un gran temperamento y una
gran confianza en sí mismo. Sólo con que su amo le
muestre un poco de atención y cuidado, será
suficiente para que se muestre contento y alegre.
Rústico e imponente, el Boyero de Flandes tiene
la cabeza maciza, el cráneo plano y pestañas bien
visibles, de mandíbulas fuertes y bien encajadas.
Los ojos son ovalados y oscuros con una expresión
leal. Las orejas son altas, triangulares y bien
erguidas. El cuello es fuerte y musculoso, de cuerpo
fornido y corto, riñón fuerte y muslos musculados.
La cola está amputada. El pelaje es áspero al tacto
es desgreñado. Los colores son leonado o gris
carbonado. El peso es alrededor de 40kg y su altura 68 cms
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